Para todos aquellos, que saben el significado de estas palabras; para todos aquellos que no las conocen y por lo tanto se pierden de mucho; para ti amor, de quien entendí por completo el significado de estas sabias palabras; y para mí: que estas agudas, severas e inexplicables palabras no se me olviden, al menos, hasta que mi corazón se canse de latir...
No camines delante de mí, porque no podría seguirte.
No camines detrás de mí, porque podría perderte.
No camines debajo de mí, porque podría pisarte.
No camines encima de mí, porque podría sentir que me pesas
Camina a mi lado, porque somos iguales.
Gracias por hacerme entender lo que somos ;)
Te amo bubu.
viernes, 20 de febrero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
Te extraño tanto mi vida...
No sé mi vida, si pasarás por estas tristes líneas que me ha tocado que escribir. No he querido escribirlas mas me ha tocado que presionar cada tecla con un dolor inmenso.
No sé que pienses si llegas a leer esto, pero el objetivo es claro: expresarte cada medida de dolor que habita mi corazón.
Que duro es saber que ya no te tengo y tener que derramar una lágrima cada vez que te extraño.
Mi cuerpo se siente adormecido, amor de mi vida.
Todos los días lucho por levantarme e intentar, aunque sea por un momento, olvidarte.
Quisiera no tener que pensar en ti cuando realizo algún movimiento; cuando hace frío o cuando hace calor; cuando tengo éxito y no tengo a nadie a la par mía que me vea con ojos de admiración y me plante un beso y un abrazo para decirme que está orgullosa de mí; cuando fracaso y no tengo el consuelo de esa mirada tuya, esos ojos dulces y tiernos que me hacen sentir que el amor lo puede curar todo.
Te extraño cuando se pone el sol, pues indica que otro día pasó. Sin haber podido verte, hablarte o tocarte. Te extraño cuando sale el sol, pues espero un beso tuyo para iniciar un buen día.
Es decir te extraño siempre.
A veces me pregunto si sabes todo lo que provocaste en mí. Esa sonrisa que solías arrancarme cuando por accidente te dabas cuenta de cuando estaba viéndote comer, y ver como disfrutabas de cada bocado. Esas ganas de despertarte a besos cuando dormías en mi pecho, cansada de un día agitado y esperando ansiosamente a estar entre mis brazos para poder dormir tranquilamente.
El beso que te robaba cuando estábamos a solas y la forma en que caminabas cuando te alejabas de mí y volteabas a ver sabiendo que te veía alejarte.
¡Ay amor! Tantas sensaciones y emociones lindas que provocaste en mí, y yo no supe responderte. Quisiera regresar a mi vida anterior, si esto que estoy teniendo se puede llamar vida. Quisiera recobrar las fuerzas para seguir adelante; tener la misma ilusión de formar una familia y tener un hijo de un amor como el nuestro. Quisiera dejar de llorar cada noche que voy a dormir, pensando en ti y recordándote.
Perdón amor mío. Perdón por recordar tantas cosas lindas que viven en mi mente y no quieren morir. Se rehusan a ser mártires de este amor y yo homicida de ellas.
Si pasas por acá dulce cariño mío, recuerda algo: este ser humano común y corriente, por fin conoció lo que tan forma tan trillada se le llama amor. Esa pobre palabra que identifica tantos momentos y es responsable de tantos placeres, alegrías y llantos.
Quisiera poder hacerte olvidar mis errores y defectos, y permitirnos ser tú para mí y yo para ti.
Si alguien me preguntara como sé si tú eres la adecuada, no le expondría la lista de cosas y sentimientos buenos que me gobiernan. No le diría esos momentos de amor puro que vivimos y las experiencias que hemos vivido. No le respondería con un par de palabras ni con un noble idilio inexplicable para quien no lo vive.
Le pediría que nos acompañara por un solo instante cuando nuestros ojos se encuentran. Le pediría que fuera testigo del momento en que tomas mi mano y abrazas mi cuerpo como si alguna parta de tu cuerpo regresara a ti.
Esos testigos darían fe de mi platónico amor.
No deseo la conmiseración de los que me rodean, sino tu comprensión y amor, preciosa mujer de mi vida.
En tres palabras te diría: te amo infinitamente. En cinco: te amo tanto que duele.
Pero en palabras que tan solo tú entenderías: eres mi bubu.
Te amo mi vida, y se que lo sabes. Sé cuanto deseabas realizar tu vida junto a la mía y por eso: fuiste, eres y serás la mujer que siempre he querido. Cumpliste todas mis expectativas y mis sueños. Realizaste todos mis deseos y mis exigentes peticiones.
Y es por eso... sencillamente por eso... que no me resigno a perderte.
Tuyo, eternamente tuyo.
Tu bibu.
No sé que pienses si llegas a leer esto, pero el objetivo es claro: expresarte cada medida de dolor que habita mi corazón.
Que duro es saber que ya no te tengo y tener que derramar una lágrima cada vez que te extraño.
Mi cuerpo se siente adormecido, amor de mi vida.
Todos los días lucho por levantarme e intentar, aunque sea por un momento, olvidarte.
Quisiera no tener que pensar en ti cuando realizo algún movimiento; cuando hace frío o cuando hace calor; cuando tengo éxito y no tengo a nadie a la par mía que me vea con ojos de admiración y me plante un beso y un abrazo para decirme que está orgullosa de mí; cuando fracaso y no tengo el consuelo de esa mirada tuya, esos ojos dulces y tiernos que me hacen sentir que el amor lo puede curar todo.
Te extraño cuando se pone el sol, pues indica que otro día pasó. Sin haber podido verte, hablarte o tocarte. Te extraño cuando sale el sol, pues espero un beso tuyo para iniciar un buen día.
Es decir te extraño siempre.
A veces me pregunto si sabes todo lo que provocaste en mí. Esa sonrisa que solías arrancarme cuando por accidente te dabas cuenta de cuando estaba viéndote comer, y ver como disfrutabas de cada bocado. Esas ganas de despertarte a besos cuando dormías en mi pecho, cansada de un día agitado y esperando ansiosamente a estar entre mis brazos para poder dormir tranquilamente.
El beso que te robaba cuando estábamos a solas y la forma en que caminabas cuando te alejabas de mí y volteabas a ver sabiendo que te veía alejarte.
¡Ay amor! Tantas sensaciones y emociones lindas que provocaste en mí, y yo no supe responderte. Quisiera regresar a mi vida anterior, si esto que estoy teniendo se puede llamar vida. Quisiera recobrar las fuerzas para seguir adelante; tener la misma ilusión de formar una familia y tener un hijo de un amor como el nuestro. Quisiera dejar de llorar cada noche que voy a dormir, pensando en ti y recordándote.
Perdón amor mío. Perdón por recordar tantas cosas lindas que viven en mi mente y no quieren morir. Se rehusan a ser mártires de este amor y yo homicida de ellas.
Si pasas por acá dulce cariño mío, recuerda algo: este ser humano común y corriente, por fin conoció lo que tan forma tan trillada se le llama amor. Esa pobre palabra que identifica tantos momentos y es responsable de tantos placeres, alegrías y llantos.
Quisiera poder hacerte olvidar mis errores y defectos, y permitirnos ser tú para mí y yo para ti.
Si alguien me preguntara como sé si tú eres la adecuada, no le expondría la lista de cosas y sentimientos buenos que me gobiernan. No le diría esos momentos de amor puro que vivimos y las experiencias que hemos vivido. No le respondería con un par de palabras ni con un noble idilio inexplicable para quien no lo vive.
Le pediría que nos acompañara por un solo instante cuando nuestros ojos se encuentran. Le pediría que fuera testigo del momento en que tomas mi mano y abrazas mi cuerpo como si alguna parta de tu cuerpo regresara a ti.
Esos testigos darían fe de mi platónico amor.
No deseo la conmiseración de los que me rodean, sino tu comprensión y amor, preciosa mujer de mi vida.
En tres palabras te diría: te amo infinitamente. En cinco: te amo tanto que duele.
Pero en palabras que tan solo tú entenderías: eres mi bubu.
Te amo mi vida, y se que lo sabes. Sé cuanto deseabas realizar tu vida junto a la mía y por eso: fuiste, eres y serás la mujer que siempre he querido. Cumpliste todas mis expectativas y mis sueños. Realizaste todos mis deseos y mis exigentes peticiones.
Y es por eso... sencillamente por eso... que no me resigno a perderte.
Tuyo, eternamente tuyo.
Tu bibu.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)